El kit se monta antes de entregar el móvil, no después. La tarde anterior se ponen la funda y el cristal (con la pantalla limpia y sin prisas, por eso el pack de dos), se crea la cuenta infantil desde la cuenta del adulto, se configura Family Link o En familia con los límites y el horario nocturno, se instalan solo las apps acordadas y se escriben las normas en una hoja. El día del regalo el móvil ya está listo, con la cesta de la noche colocada en el pasillo y el cargador al lado.
En cuanto al orden de compra, lo primero es el dispositivo (móvil, tablet o reloj, según la edad y la necesidad), porque la funda, el cristal y la batería dependen del modelo. Después los auriculares con límite de volumen, que sirven para cualquier aparato, y la cesta, que vale para toda la familia. El libro para familias sobre pantallas conviene leerlo antes de decidir si toca móvil o reloj; el del kit tiene todavía pocas reseñas, así que si prefieres uno más conocido, busca los títulos que recomienda el Plan Digital Familiar de la AEP.
Lo que se renueva cada año es poco: el cristal templado si se ha rajado, la funda si el cordón se ha roto y, cada curso, las normas, que a los 11 años no son las mismas que a los 13. El móvil se cambia cuando deja de recibir actualizaciones de seguridad, no cuando sale un modelo nuevo; en un móvil de gama de entrada eso suelen ser dos o tres años, justo lo que dura el periodo de control parental intensivo.
La cesta de la noche y los auriculares con límite se usan también en los viajes largos: el soporte de tablet y las normas de pantalla del kit de viaje largo en coche parten de lo mismo. Y si el móvil llega con el paso al instituto, la mochila y el estuche del kit de vuelta al cole de primaria ya no valen: ese es el momento de repasar también lo demás.