La bolsa se organiza en tres bultos: una maleta de cabina para la madre, una bolsa para el bebé y una mochila para el acompañante. Dentro de la del bebé, cada día en una bolsa de tela con body, pijama y calcetines; así quien cambie al bebé no tiene que rebuscar.
El orden de compra importa. Primero la silla de coche, con tiempo para instalarla y aprender el arnés; después la ropa de recién nacido y las compresas tocológicas, que no se encuentran en cualquier supermercado; y al final el aseo y lo pequeño, que se mete en la semana 34 con lo que ya hay en casa.
Antes de cerrarla, pregunta en la consulta de la semana 36 qué da tu hospital: pañales, toallitas, compresas de paritorio, leche de fórmula si hace falta. Tachar eso de la lista deja la bolsa en la mitad y evita volver a casa con paquetes sin abrir.
Lo que se usa después del alta se reaprovecha entero: los bodies y pijamas de recién nacido duran un mes, las compresas tocológicas las primeras dos semanas en casa, y la silla de coche sirve hasta que el bebé mide 87 cm. Guarda la lista con lo que te dio el hospital para el siguiente embarazo o para pasársela a una amiga.