Este kit se divide en lo que se queda en la escuela y lo que va y viene cada día. Se queda en el aula el paquete grande de pañales, los dos paquetes de toallitas, el tubo de crema barrera, el saco de siesta y las dos mudas en sus bolsas. En la mochila de cada día van el vaso o biberón, el chupete con su cadena, la muselina y la bolsa impermeable vacía para lo que vuelva manchado.
La compra se hace dos o tres semanas antes del primer día. Lo que necesita tiempo es el vaso de aprendizaje, para que el bebé lo acepte en casa antes de verlo en la escuela, y las etiquetas, que tardan unos días en llegar si son personalizadas. Pañales, toallitas y crema se compran la semana anterior en la talla de ese momento.
La reposición es semanal: la educadora devuelve la muda sucia y hay que volver a dejar una limpia al día siguiente; la nota de «se han acabado los pañales» llega cada dos o tres semanas. Un paquete de repuesto en el armario evita la compra de urgencia.
Para casa, el suero fisiológico en monodosis y el termómetro digital se usan desde la segunda semana de guardería. El protocolo de la AEP para los mocos es lavado nasal con suero antes de las tomas y del sueño, y para la fiebre medir en la axila y consultar según la edad; en la lista de la escuela no aparecen, pero son los dos artículos que más se usan en el primer invierno.