La fiesta se organiza en tres momentos. Dos semanas antes, la lista de invitados y la compra de lo que se guarda de un año a otro (bomba de inflar, guirnalda de tela, mantel lavable, photocall, pistola de pompas, juegos de sacos y bolos, pintura de cara). La semana antes, el menaje a juego, los globos, las bolsas de despedida y el relleno de la piñata, contados según los invitados que han confirmado. La víspera, la tarta encargada o hecha, las velas con el número de este año y la mesa puesta si es en casa.
Es un kit que se amortiza: la bomba, la guirnalda, el mantel lavable, el photocall, las pompas y los juegos salen cada año y en cada cumpleaños de hermanos, y lo único que se compra de nuevo es lo fungible (globos, platos, vasos, servilletas, velas, relleno, bolsas). Guardar todo en una caja etiquetada «cumpleaños» en el altillo, con el menaje que sobró, evita volver a comprar un set de 16 vasos que ya estaba en casa.
Para la fiesta en el parque la caja se convierte en dos bolsas: una con la tarta, las velas, el mechero y los platos, y otra con los juegos, los globos ya hinchados en casa (metidos en una bolsa grande de basura se transportan sin que se escapen), el mantel para el banco y el botiquín de tiritas y toallitas. Y una bolsa de basura grande para dejar el parque como estaba, que es lo que más recuerdan los vecinos.
Si el cumpleaños coincide con una excursión al campo o a la playa, la mochila del kit de excursión del cole y la bolsa del kit de playa con bebé complementan esta lista con el agua, la sombra y el protector, que en una fiesta de tarde en julio son tan necesarios como la tarta.